Inseminación intrauterina (IIU)
La inseminación es un procedimiento relativamente simple y se realiza principalmente en caso de deterioros leves de la fertilidad masculina o en los trastornos del canal cervicouterino, como los trastornos de la producción de secreción mucosa o después de la conización (corte cónico del orificio uterino externo). En función de si hay alteraciones en la ovulación, el tratamiento puede aplicarse con o sin tratamiento hormonal. El objetivo de este tratamiento es aproximar los espermatozoides, preparados en una concentración elevada, al óvulo para favorecer la fecundación.

Inseminación intrauterina - IIU. Diagrama de la inseminación: arriba preparación del esperma; abajo, inseminación
Tratamiento en el ciclo natural
Cuando el ciclo de la mujer es regular, lo habitual es que crezca un folículo en el que madura el óvulo. Las alteraciones típicas de la mucosa uterina y de los niveles hormonales son indicativas del estado de este desarrollo. En la mayoría de los casos, se puede predecir con exactitud el día y el momento de la ovulación, mediante una o dos ecografías y un control hormonal estricto. A continuación, se puede realizar la inseminación en esa fecha. Pero esto requiere una gran flexibilidad por ambas partes, ya que el propio ritmo del cuerpo marca el calendario. Es mejor “programar” la ovulación. Como consecuencia, la fase del cuerpo lúteo mejora automáticamente.
Cuando los folículos han alcanzado un tamaño de unos 18-20 mm se puede inducir la ovulación de forma precisa con una “inyección de ovulación”. Unas 32-36 horas después se pueden transferir los espermatozoides, tras la correspondiente preparación, a la cavidad uterina (Inseminación intrauterina – IIU). Las tasas de embarazo son como máximo del 10%-15% (o incluso 20%) por ciclo de tratamiento. La inseminación intravaginal no presenta ventajas frente a la relación sexual natural, por lo que no tiene relevancia terapéutica.
Puesto que tras un ciclo de este tipo la aparición de quistes es muy poco frecuente, se pueden emplear todos los ciclos.
IUI en el ciclo estimulado
Tal como se explica en Tratamiento hormonal, se emplean fármacos para abordar varios tipos de desequilibrios hormonales.
La estimulación hormonal para la IIU (inseminación intrauterina/transferencia de esperma) se utiliza cuando los folículos no se desarrollan de forma natural, y por lo tanto no llegan a la maduración.
Estimulación con clomifeno
Para la estimulación más sencilla se emplea el principio activo citrato de clomifeno, a menudo abreviado como CC. Estos comprimidos suelen ingerirse durante 5 días, del día 5 al día 9 del ciclo, para aumentar la producción de folitropina (FSH por su siglas en inglés). El crecimiento del folículo se controla mediante ecografía y, en algunos casos, mediante el control de los niveles hormonales en sangre.
Cuando los folículos han alcanzado un tamaño de unos 18-20 mm se puede inducir la ovulación de forma precisa con una “inyección de ovulación”. Unas 32-36 horas después se pueden transferir los espermatozoides, tras la correspondiente preparación, a la cavidad uterina (Inseminación intrauterina – IIU). Las tasas de embarazo son como máximo del 10%-15% (o incluso 20%) por ciclo de tratamiento. La inseminación intravaginal no presenta ventajas frente a la relación sexual natural, por lo que no tiene relevancia terapéutica.
OBSERVACIÓN: La Seguridad Social alemana incluye la inseminación con estimulación con clomifeno en ciclos NO ESTIMULADOS. Hay que tenerlo en cuenta al solicitar el reembolso (reembolso parcial).
Estimulación con FSH
Si la estimulación con clomifeno no ha dado resultado (no hay crecimiento de folículos o sencillamente no se ha logrado un embarazo), se puede inyectar diariamente folitropina (FSH por sus siglas en inglés) por vía subcutánea, normalmente entre el día 3 y el día 11-12 del ciclo. El aporte directo de FSH suele dar buenos resultados; sin embargo, hay más posibilidades de que madure más de un folículo que con la estimulación con clomifeno. Por eso la terapia de estimulación con FSH debe aplicarla un especialista.
Cuando los folículos han alcanzado un tamaño de unos 18-20 mm se puede inducir la ovulación de forma precisa con una “inyección de ovulación”. Unas 32-36 horas después se pueden transferir los espermatozoides, tras la correspondiente preparación, a la cavidad uterina (Inseminación intrauterina – IIU). Las tasas de embarazo son como máximo del 10%-15% (o incluso 20%) por ciclo de tratamiento. La inseminación intravaginal no presenta ventajas frente a la relación sexual natural, por lo que no tiene relevancia terapéutica.
— Diagramas: © Prof. Herrero, Barcelona



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